¿Sales de viaje?

No te olvides el cepillo de dientes... 


Ni tampoco la pasta para cepillártelos. Las vacaciones son para disfrutar.

Estar fuera de casa no tiene por qué suponer renunciar a tus rutinas de higiene bucal.

Pies, ¿para qué os quiero?

Para ir de un sitio a otro y recorrer los lugares más increíbles, sin que tus pasos se conviertan en una pesadilla en forma de ampollas.

Piel dorada, no quemada.

Aunque todavía no haga demasiado calor, las radiaciones ultravioleta están ahí, así que

¿por qué no disfrutar del sol, sin que ello suponga un castigo para tu piel?

No, sin los peques

Pero sabemos que viajar con peques requiere maleta doble.

Toda previsión es poca para evitar tener que andar, en pleno viaje, a la busca y captura de los artículos olvidados.

Biberones, geles pediátricos y hasta un antipiojos en la recámara, pueden suponer la diferencia entre un viaje inolvidable y otro para olvidar.